Poesías

Soy la Tierra

Soy la Tierra

Yo soy la Tierra.
Soy la Tierra que os cobija,
soy la Tierra que os abraza,
la Tierra que os acoge,
que os arrulla entre sus brazos,
que os nutre, que os ama,
que se ha vestido de mares
y de bosques, y de playas,
de flores y de animales,
de selvas y manantiales,
la Tierra que se engalana
de fantásticas bellezas.
Soy la Tierra que os canta
infinitas melodías
de pasiones y esperanzas.
Soy la Tierra que os quiere,
la Tierra que os acompaña
en vuestro breve camino.
Soy la Tierra que no sabe
la razón de vuestra saña
contra mí, contra mi cuerpo,
contra mi sangre y mi alma.
La Tierra que se pregunta
el por qué de vuestros odios,
el por qué de vuestras furias
y el por qué de vuestras rabias.
Yo soy la Tierra serena
que contempla estupefacta
vuestros increíbles duelos
contra mí, contra mis aguas,
contra mis árboles verdes,
contra mis campos, mis rocas,
mis nubes y mis montañas,
mis queridos habitantes,
mis fantásticas praderas,
mi voz, mi aire, mi suelo,
mis cielos y mis entrañas.
Y me preguntó por qué
y nadie me dice nada.
Yo soy la tierra que grita.
Yo soy la Tierra que clama.
La Tierra que en ocasiones
se enfurece, se desboca,
se levanta y os arrasa.
Y vosotros, inocentes,
hombres de barro y escarcha,
os preguntáis todavía
las razones de mi rabia.
Yo soy la Tierra que sufre.
Yo soy la Tierra que calla.
Pero hoy tengo un mensaje
para vosotros los hombres:
sin mí no existe el mañana,
sin mí no existe el futuro,
sin mí seréis humo y nada.
Y si yo desaparezco
vosotros lo haréis conmigo.
Mi vida está en vuestras manos.
Soy la Tierra que os ama.

“Qué pena me das…”

Qué pena me das, España,

qué pena me das, mi patria,

qué pena me da encontrarte

hundida en un laberinto

de miserias ofuscadas.

Qué pena me da tu vida,

tu piel, tu cuerpo, tu alma,

y tu silencio marchito,

y tus ojos cenicientos,

y tu voz sin esperanzas.

Qué pena me dan tus gentes

guiadas hacia el infierno

por cien mentes de hojalata

y tus hombres cabizbajos,

tus mujeres maltratadas,

tus niños tergiversados,

tus sueños, tu sol, tu sombra,

tu espíritu, tus entrañas.

Qué pena me da tu tierra,

y tus campos y tus montes

destruidos por las llamas.

Qué pena me da el sonido

de las bombas, cataratas

de miseria y podredumbre

bajo la voz de la nada.

Qué pena me da tu ahogo,

tu historia manipulada,

tus millones de parados,

tu triste desesperanza,

tu camino cercenado,

tu sangre coagulada,

tus miles de sueños rotos

caminando hacia un abismo

de terrores sin palabras.

Qué pena me das, qué pena,

qué pena me das, España.

 

© Blanca del Cerro

© 2017 Blanca del Cerro